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Miércoles 8 Octubre 2008

No son pocos los juegos que, sin ser precisamente deslumbrantes, al menos sirven para hacernos pasar el rato durante un par de horas. Eso es lo que sucede con “Hellboy: The science of evil”, un título de Konami en el que manejamos a un personaje que ya ha visitado la gran pantalla en un par de ocasiones y que ha de recorrer diversos escenarios, los mismos en los que se desarrolla la historia que Mike Mignola y Guillermo del Toro han creado para la ocasión.

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Ésta, todo hay que decirlo, es demasiado sencilla, al igual que los apartados técnicos del juego, que desde luego no aprovechan las capacidades de la consola portátil de Sony. Así, los gráficos son muy, muy normalitos, llamando nuestra atención el hecho de que, en lo que respecta a la banda sonora, se utilice el tema central que Marco Beltrami escribió para “Hellboy”. Por lo demás, todo se limita a golpear a nuestros adversarios una y otra vez, siendo escasos los niveles existentes y nula la inteligencia de dichos enemigos (incluso de algunos jefes finales). En definitiva, al principio entretiene, pero desde luego no se trata de una compra imprescindible.

En la imagen: Pantalla de “Hellboy: The science of evil” - Copyright © 2008 Konami. Todos los derechos reservados.

Lunes 25 Agosto 2008

No están nada mal los juegos que, basados en películas de Pixar, THQ continúa lanzando al mercado. Ya os hablamos en su momento de “Ratatouille”, y ahora os comentamos la versión para PSP de “WALL·E”. Cierto que no nos hallamos ante un título de una calidad sobresaliente y que no aprovecha las capacidades técnicas de la consola (los protagonistas se mueven por amplios escenarios que en ocasiones muestran unas texturas un tanto sosas).

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Sin embargo, “WALL·E” posee una adecuada jugabilidad, de tal modo que nos incita a seguir avanzando en una variada aventura que nos introduce en el filme y que incorpora un buen número de detalles sacados del mismo (el hecho de tener que buscar variados objetos, creando a partir de esta posibilidad una serie de graciosos gags). La animación de los dos robots protagonistas está bastante conseguida, siendo el apartado sonoro lo mejor de todo.

En la imagen: Pantallas de “WALL·E” - Copyright © 2008 Disney, Pixar y THQ. Todos los derechos reservados.

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Lunes 14 Julio 2008

Tras el éxito de las entregas dedicadas a “Star Wars”, y prácticamente coincidiendo con la llegada a los cines de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, se ha lanzado al mercado “Lego Indiana Jones: La trilogía original”, estando disponible para Xbox 360, PlayStation 3, PlayStation 2, Wii, Nintendo DS, PC y PSP, siendo esta última versión la analizada aquí. Desde luego, quienes hayan probado los anteriores títulos basados en estos conocidos juguetes no hallarán excesivas novedades en éste, salvo, como es obvio, que su desarrollo toma como referencia a películas bien distintas (“En busca del arca perdida”, “Indiana Jones y el templo maldito” e “Indiana Jones y la última cruzada”).

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El jugador se introduce en la piel de varios personajes de la saga, avanzando en las historias de los diversos largometrajes, éstas presentadas de una forma realmente cómica. Los gráficos y la animación resultan notables, siendo magníficos los efectos sonoros y, sobre todo, la utilización de la música de John Williams (sus piezas se adaptan a la acción de las variadas fases que tenemos que atravesar). La jugabilidad no está nada mal, llamándonos la atención el hecho de que incluso podemos manejar distintos vehículos (motocicletas, camiones, lanchas,…). Eso sí, en ocasiones uno se siente un tanto frustrado cuando es incapaz de resolver algún puzzle y, por tanto, se queda atascado en un determinado nivel (lo curioso del asunto es que, la mayoría de las veces, la solución es más sencilla de lo que parece).

En la imagen: Pantalla de “Lego Indiana Jones: La trilogía original” - Copyright © 2008 LucasArts. Todos los derechos reservados.

Jueves 29 Mayo 2008

Desde luego, “Iron Man” no es de esos títulos que nos dejan con la boca abierta y nos incita a mantenerlo en nuestra colección como si de una joya se tratara. Que conste que no es malo, lo único que sucede es que sólo sirve para pasar un rato y, una vez terminado, uno no siente la necesidad de volver a echar una partida con él. Por otro lado, técnicamente no es todo lo brillante que desearíamos. Sí, cierto que podemos movernos por extensiones de terreno bastante amplias, algo de agradecer en una consola como la PSP, pero éstas son un tanto repetitivas y carecen de la ambición de, por ejemplo, las dos entregas de “Grand Theft Auto” que han salido para la portátil de Sony.

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En cuanto al control, la verdad es que se hace un tanto difícil acostumbrarse al método que se ha elegido para que manejemos al Hombre de Hierro, especialmente a la hora de volar. Las misiones siguen una historia que, en general, reflejan los acontecimientos que ya vimos en la película, aunque ampliándolos un poco más (sobre todo en el caso de Obadiah Stane, cuyos pérfidos objetivos se muestran aquí de una manera más clara). El doblaje al español es muy bueno, pudiendo escucharse en la versión original las voces de Robert Downey Jr., Terence Howard y Shaun Toub (el resto de los intérpretes de la película no han trabajado en el juego).

En la imagen: Pantalla de “Iron Man” - Copyright © 2008 Sega. Todos los derechos reservados.

Lunes 28 Abril 2008

Parece mentira que en una máquina tan pequeña como la PSP se puedan lanzar títulos con un apartado técnico tan rutilante como el de “God of war: Chains of Olympus”. El juego nos pone en la piel de Kratos, quien a lo largo de la aventura deberá enfrentarse tanto a los demonios internos que devoran su alma como a los distintos enemigos que se cruzan en su camino. La historia posee elevados contenidos mitológicos, de ésos que, dicho sea de paso, prácticamente no vemos en la gran pantalla desde los tiempos de “Furia de Titanes”.

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Los gráficos y las animaciones son espectaculares, sobre todo en su tramo inicial, el que transcurre en Ática, resultando magníficos tanto los efectos sonoros como la banda sonora (atención al doblaje, realmente cuidado). La jugabilidad sólo se puede calificar de encomiable, siendo bastante sencillo hacerse con los controles del personaje y pudiendo seleccionarse entre distintos niveles de dificultad. Probablemente su escasa duración sea el verdadero punto débil de “God of war: Chains of Olympus”, pero, a pesar de ello, no hay duda de que nos hallamos ante uno de los grandes títulos de la pequeña consola de Sony.

En la imagen: Pantalla de “God of war: Chains of Olympus” - Copyright © 2008 Sony Computer Entertainment. Todos los derechos reservados.

Lunes 7 Enero 2008

El próximo 8 de agosto llegará a nuestras pantallas “WALL•E” y, por esas mismas fechas, también estará disponible en las tiendas el videojuego de esta película de Pixar (su lanzamiento se hará en los siguientes sistemas: Xbox 360, Playstation 3, Wii, Nintendo DS, PSP y PC). Conviene recordar que THQ y Disney han firmado un contrato mediante el cual la primera desarrollará cuatro títulos basados en los largometrajes que vaya estrenando la exitosa compañía de John Lassetter, siendo el primero de ellos “Ratatouille”, que está a la venta desde el pasado verano.

El juego, que pertenecía al género de las plataformas, no estaba nada mal, al menos en su versión PSP. Así, su acción se desarrollaba justo después de los acontecimientos que vivíamos en la película, siendo llamativo su apartado técnico (las animaciones del protagonista de la historia, el cuidado doblaje al español, los notables efectos sonoros y su estupenda banda sonora, por ejemplo). Eso sí, en ocasiones resultaba un tanto difícil y algunas de sus fases se hacían repetitivas. Esperemos que “WALL•E” tampoco nos defraude.

En la imagen: Pantalla de “Ratatouille” © 2007 THQ. Todos los derechos reservados. Cartel promocional de “WALL•E” © 2008 Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Todos los derechos reservados.

Viernes 30 Noviembre 2007

Dadas las características técnicas de una consola como la Nintendo DS, resulta muy difícil encontrar en el mercado títulos que utilicen escenarios en tres dimensiones para seducir al jugador. No obstante, se agradece el esfuerzo de algunos programadores por hacer llegar al usuario esta serie de productos, por mucho que su calidad gráfica diste de ser perfecta, tal y como sucede en “Transformers: Autobots” y “Transformers: Decepticons”. Así, las texturas cantan en exceso y los polígonos de edificios, estructuras y paisajes también, pero lo cierto es que nos hallamos ante un par de propuestas bastante entretenidas y que nos narran una historia complementaria a la que ya vimos en la película.

A lo largo de su camino, el jugador podrá transformarse en distintos vehículos, incluidos helicópteros, siendo de agradecer semejante variedad, algo a lo que habría que sumar el hecho de que se intente evitar la linealidad de este tipo de productos, de tal modo que podemos cumplir o no determinadas misiones secundarias a las que se puede acceder desde distintos lugares de los escenarios. No obstante, la mayor novedad de “Transformers: Autobots” y “Transformers: Decepticons” es su apartado sonoro, en concreto la utilización de las voces, completamente dobladas al español (y muy bien, por cierto).

En la imagen: Carátulas de “Transformers: Autobots” y “Transformers: Decepticons” © 2007 Activision. Todos los derechos reservados.

Viernes 23 Noviembre 2007

Son innumerables los videojuegos que se han lanzado a lo largo de las últimas décadas basándose en una franquicia tan jugosa como la de “La guerra de las galaxias”. Sin embargo, ciertamente su calidad no siempre ha estado a la altura de las circunstancias, sobre todo a la hora de llevar a una consola o a un ordenador la magia de un determinado largometraje de tan exitosa saga. “Star Wars. Caballeros de la Antigua República” es un juego de rol que en su momento programó Bioware, una compañía experta en estas lides y una garantía de calidad para los aficionados a este tipo de títulos. Pero lo mejor de todo es que no hace falta ser un entusiasta de este género para disfrutar con esta auténtica obra de arte que nos sumerge aún más en los mundos creados por George Lucas y sus colaboradores.

Es cierto que al principio del juego uno echa de menos no poder moverse por un momento histórico situado entre “Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma” y “Star Wars. Episodio VI: El retorno del Jedi”. Sin embargo, poco a poco nos vamos acostumbrado a los nuevos personajes que pululan a lo largo de una trama sorprendente en la que tendremos que enfrentarnos a unos poderosos Sith comandados por el temible Darth Malak. El carisma de este servidor del Lado Oscuro de la Fuerza es incontestable, estando también muy trabajada la personalidad de los diferentes individuos que nos encontraremos a lo largo de la aventura y que incluso se unirán a nosotros (desde la poderosa Jedi Bastila hasta el arrogante Cardelous). Además, los diálogos son abundantes y no se limitan a una simple frase (por si no lo sabían, hasta los wookies pueden soltar largas parrafadas con sus característicos gruñidos).

Eso sí, los gráficos no son el mejor apartado de “Star Wars. Caballeros de la Antigua República”, especialmente cuando caminamos por ciudades como Taris, si bien los paisajes de Dantooine resultan idílicos. Me encanta la iluminación que se emplea cuando los protagonistas se encuentran en alguna zona exterior y, por supuesto, las fabulosas secuencias cinemáticas que se desperdigan a lo largo de la aventura. La forma de caminar de los personajes no resulta del todo convincente, algo que no sucede cuando combaten. Por otra parte, se perciben leves ralentizaciones y, sobre todo, una molesta repetición en los rostros de algunos secundarios.

El juego no se dobló al español, aunque, por suerte, sí se subtituló. El reparto no está formado por intérpretes famosos que hayan prestado su voz para la ocasión, pero sí por actores que colaboran con asiduidad en este medio, caso de Jennifer Hale o John Cygan, por ejemplo. Las distintas lenguas existentes en la galaxia están muy bien representadas, variando un individuo la entonación de su voz dependiendo de la emoción que nos quiere transmitir. Los efectos sonoros son brillantes, empezando por el choque de las espadas de luz o por el rugido del motor de una nave, destacando finalmente la banda sonora de Jeremy Soule, un compositor de gran talento que ya debería estar trabajando en la gran pantalla y, por tanto, siguiendo los pasos de Michael Giacchino. Su banda sonora se adecúa en todo momento a lo que sucede en la pantalla, resaltando en los pasajes de acción y siendo particularmente hermosa cada vez que el Halcón de Ébano despega o aterriza en algún planeta. Sorprende, eso sí, su parquedad a la hora de utilizar algunas piezas de John Williams, siendo especialmente hermoso el arreglo que realiza del tema de la Fuerza en Dantooine y existiendo cierto parecido con la música del Emperador en el menú principal del juego.

Uno de los aspectos negativos de los juegos de rol es que, la mayoría de las veces, el usuario contempla medio aburrido un buen número de combates por turnos que, al menos bajo mi punto de vista, llegan incluso a hacerse tediosos. “Star Wars. Caballeros de la Antigua República” adopta un estilo diferente, combinando un sistema en el cual podemos dar órdenes a nuestros personajes para que se enfrenten al enemigo pero que, al mismo tiempo, nos permite movernos cuando estos instantes tan frenéticos aparecen en la pantalla. Por lo demás, la trama de este título es muy absorbente, contando además con múltiples minijuegos y misiones secundarias que alargan su vida. Y por si esto no bastara, podemos guiar a nuestro personaje por dos sendas: la de la luminosidad, esto es, la de un Jedi, o la de la tenebrosidad, convirtiéndonos de este modo en un Sith. Lástima que esta joya de la Historia de los Videojuegos ya se encuentre descatalogada…

En la imagen: Pantallas de “Star Wars. Caballeros de la Antigua República” © 2003 Bioware y LucasArts. Todos los derechos reservados.

Viernes 16 Noviembre 2007

Pocos juegos podrán calificarse de tan cinematográficos como “Shenmue II”. Enclavada en una carismática saga de 16 episodios, resulta difícil explicar en palabras la grandiosidad de esta excelsa obra de Yu Suzuki, pues es algo que uno ha de experimentar por sí mismo. Basta saber, sin embargo, que nos hallamos ante el videojuego más caro de la Historia (su coste fue de 70 millones de dólares), que su creación ya data de 1994, justo cuando estaba planeado su lanzamiento para la consola Saturn de Sega, que su director se entrevistó con numerosos realizadores de cine para imitar sus técnicas y que la labor de investigación que llevaron a cabo sus creadores fue de tal magnitud que no son pocos los admiradores de las artes marciales que se han quedado asombrados por su verosimilitud.

Por desgracia, “Shenmue II” ha sido una víctima más del fenecimiento de una de las mejores consolas que jamás se hayan fabricado: la Dreamcast. Si su antecedente, un mero prólogo del impresionante relato ideado por Yu Suzuki, consiguió vender más de un millón de copias en todo el mundo, “Shenmue II” no tuvo tanta suerte, pues salió al mercado justo cuando ya se sabía que Sega abandonaba el mundo del hardware. Por ello, las ventas en Japón fueron bastante justitas, siendo más interesantes las de Europa. Microsoft compró los derechos en exclusiva para la XBox en los Estados Unidos, lo que hizo que las aventuras de Ryo Hazuki tardaran un año en llegar a dicho mercado a causa del laborioso y prolongado doblaje al inglés. ¿El resultado? Nula promoción de la compañía de Bill Gates y unas ventas un tanto decepcionantes en comparación con la grandeza del proyecto.

El lector neófito en esta saga se preguntará, y con razón, ¿qué es “Shenmue”? (frase publicitaria que se utilizó en su día para anunciar el juego, quién sabe si luego plagiada por los hermanos Wachowski para su “Matrix”). “Shenmue” es el culmen de la libertad en un videojuego dentro de los limitados parámetros de una aventura convencional, pues siempre ha de existir una trama central que seguir y, por tanto, una linealidad establecida. Ahora bien, es el jugador el que decide a qué velocidad desea avanzar en la misma, pudiendo optar por apresurar su progreso o bien hacer todo lo contrario: observar con detenimiento el hermoso universo que le rodea e interactuar con él. Todo ello enmarcado, faltaría más, en atractivos paisajes orientales, bien sean éstos urbanos o naturales.

“Shenmue II” da comienzo con la llegada del protagonista, Ryo Hazuki, al Hong Kong de 1987. Su obsesiva búsqueda del asesino de su padre, Lan Di, sólo tiene un propósito: la venganza. En sus manos, la única pista posible: el nombre de Yuanda Zhu, la persona que envió una carta de advertencia a Iwao Hazuki, habiendo llegado ésta demasiado tarde. Ahora, Ryo ya no se halla en su hogar, sino en una inmensa ciudad repleta de peligros en la que, sin embargo, también encontrará unos cuantos aliados.

Las emociones y los sentimientos de la historia aparecerán con personajes tan importantes como Xiuying Hong, una instructora de artes marciales que oculta en su pasado una terrible tragedia, o Fangmei Xun, una alegre chiquilla de 14 años que le tomará un especial afecto a nuestro protagonista. La amistad cobra importancia con la aparición de Joy, una despampanante muchacha que, a pesar de la frialdad de Ryo hacia ella, no dudará en ayudar al joven de los Hazuki en sus desventuras, amén de la presencia de Wong, un niño que creció en las calles y que se queda impresionado con la personalidad de Ryo, pues éste no le guarda rencor a pesar de su desafortunado primer encuentro. En medio, la ambigüedad de Ren, el líder de los Heavens, una banda callejera que se cruzará varias veces en el camino del héroe de la historia. Y, por supuesto, Shenhua, una misteriosa joven que vive en un poblado chino. No faltan, obviamente, los malos de la función, encabezados esta vez por Dou Niu, un gigantesco mafioso que desea capturar a Yuanda Zhu y entregárselo al pérfido Lan Di. Finalmente, Yuan será un rival duro de pelar para Ryo, un travestido que, por cuestiones de “moralidad” (¿?), en Occidente hacen pasar por mujer.

Si bien el jugador puede tener la impresión de que no hay una historia consistente en “Shenmue II” y que ésta se limita al errático caminar de Ryo Hazuki por las calles de Hong Kong en busca de un determinado personaje, lo cierto es que existe una profundidad en el argumento poco habitual en este tipo de producciones. El recorrido de Ryo tan sólo acaba de empezar, y su odisea, tal y como se puede apreciar en los instantes finales de “Shenmue II”, adquiere un incontestable carácter épico. Ciertamente, el juego da respuesta a algunos de los dilemas planteados en su predecesor, pero plantea otros nuevos que nos dejan con ganas de saber más, algo fundamental en cualquier tipo de relato.

Para que lo entienda el lector, “Shenmue II” puede ser considerado como el “Tigre y Dragón” de los videojuegos. La acción de los acontecimientos se fusiona a la perfección con su propio intimismo. Cierto que muchos de los diálogos que recitan los personajes son muy sencillos, pero eso es algo que sólo sucede con los secundarios, pues se intenta así darle una mayor agilidad al juego. Sin embargo, las escenas más importantes de “Shenmue II” nos descubren su verdadero mensaje: la importancia de la reflexión y de la calma antes de tomar una decisión y la posibilidad de que una venganza pueda pervertir el carácter de aquél que la quiera llevar a cabo y conducirle también por la senda del mal. Aparte de estos fragmentos más serios, no falta tampoco en “Shenmue II” la comicidad, representada sobre todo en algunos de los cerca de 1.000 personajes que pululan por el juego.

A pesar del devenir de los años, los gráficos de “Shenmue II” siguen siendo realmente brillantes. Las calles están llenas de vida, las tiendas de detalles inesperados y los rostros de las gentes de personalidad. Además, cabe reseñar la sombra que produce el sol en edificios y toldos, realzando así la sensación de que nos encontramos ante un día despejado y caluroso y contraponiéndolo a las jornadas nubladas y lluviosas. Durante la noche, los colores son fúlgidos y la iluminación artificial brillante y cautivadora. Por último nos topamos con los arrebatadores paisajes de la isla de Guilin, con una realista recreación de bosques, ríos y campos. El uso de las texturas es, sin duda, acertadísimo. En cuanto a la animación, se ha utilizado la técnica del motion capture para implementar algunos movimientos reales de maestros de las artes marciales. Por otra parte, es cierto que los ademanes y el caminar de algunos personajes es un tanto forzado, pero en general el resultado es magnífico y uno en verdad cree hallarse ante personas de carne y hueso que interactúan con el protagonista.

El doblaje inglés no es tan rico y divertido como el japonés, pero cabe resaltar el esfuerzo que se ha puesto en esta tarea, pues son miles y miles las palabras que brotan de los múltiples personajes del juego. Los efectos sonoros cumplen con creces su función, siendo muy distintos en el bullicio del día que en la calma de la noche, donde incluso se puede escuchar el esporádico ladrido de un perro. Respecto a la espléndida banda sonora de “Shenmue II”, probablemente una de las mejores que jamás se haya compuesto para un videojuego, sólo se puede calificar de sensacional.

Respecto a la jugabilidad, el repelús de algunos jugadores a la posible calma y quietud que destila “Shenmue II” no tiene razón de ser. Cada uno va tan deprisa en la aventura como quiera ir: uno elige los personajes con los que quiere hablar y si opta o no por perder el tiempo viendo una puesta de sol o disfrutando de los múltiples minijuegos que se ocultan en las calles de Hong Kong (máquinas recreativas y tragaperras, apuestas, dardos y hasta carreras de patos). Por lo demás, “Shenmue II” acumula en su interior muchísima más acción que su antecesor, por lo que aquéllos que se divirtieron en su día con los combates al estilo de “Virtua Fighter” podrán seguir haciéndolo en esta secuela. El manejo de Ryo Hazuki en las escenas de combate es idéntico al de cualquier juego de lucha, debiendo el jugador aprenderse toda una combinación de botones que le ayuden a vencer a sus adversarios.

Aún recuerdo como si fuera hoy la primera vez que disfruté de “Shenmue”, un título que me sirvió para reconciliarme con el mundo de las consolas, a las que tenía un tanto abandonadas en la generación de la Playstation y de la Saturn. Sega produjo en su día una joya, una verdadera obra de arte que para mí ha significado en el mundo de los videojuegos lo mismo que para otros “Star Wars” en el cine o “El Señor de los Anillos” en la literatura. Puede que no esté hecho para todos los gustos, cierto, pero no reconocer el talento que se esconde tras él y la preciosista creatividad de sus artífices, es como ponerse una venda en los ojos. Risas, llantos, quietud, acción, elementos contradictorios que se conjugan en esta imprescindible maravilla que deja una profunda huella en el corazón del jugador.

En la imagen: Fotogramas y dibujos promocionales de “Shenmue II” - Copyright © 2001 Sega/AM2 Company. Todos los derechos reservados.

Miércoles 7 Noviembre 2007

“Descubriendo a los Robinsons” no era precisamente una de las mejores películas de dibujos animados de Disney y, desde luego, el videojuego tampoco se puede decir que sea una maravilla. Los programadores de este título han optado por ir más allá de la línea argumental del filme, atando cabos sueltos y ampliando un poco la historia original, siendo de agradecer que al menos hayan aprovechado las posibilidades gráficas de una consola como la Nintendo DS. Para ello, se ha utilizado un entorno gráfico en tres dimensiones bastante vistoso, existiendo la posibilidad de que el jugador visite distintos mundos para completar las misiones que se le encomiendan.

Con un sonido y una música que se pueden tildar de correctos, “Descubriendo a los Robinsons” mezcla las plataformas con la aventura, utilizándose el puntero para mejorar algunos aspectos de su jugabilidad. No obstante, encuentro un tanto incómodo manejar a los personajes con una consola portátil, especialmente a la hora de moverse por un escenario en el que uno ha de girarse unas cuantas veces para localizar ciertos objetivos o alcanzar determinados lugares. En todo caso, nos hallamos ante un título sencillo que, a pesar de que se hace un tanto repetitivo, al menos nos incita a avanzar un poco más en nuestros cometidos, si bien no lo suficiente como para que nos enganchemos completamente a él.

En la imagen: Fotogramas de “Descubriendo a los Robinsons” © 2007 Disney Interactive Studios. Todos los derechos reservados.